LP: Psalmos – José Madero

La tristeza es el lugar donde uno desea estar siempre

Cuando una fórmula te funcionó hace unos años atrás para crear uno de los mejores álbumes líricos de la música contemporánea en México, no estaría mal volver a intentarlo. Este fue el caso de Poetics y Psalmos, donde José Madero encontró una chispa creativa a través de la oscura y sombría atmósfera ficticia del pueblo de Camden en Maine, Estados Unidos

Con 4 años de trayectoria y 4 álbumes de estudio a la par, José Madero creó el álbum más sólido y certero que ha visto su carrera como solista. Por medio de grandes influencias del Britpop -o vulgarmente conocido como piano rock-: Coldplay, Keane, Travis, entre otras por mencionar. Psalmos fue construido con las mejores cualidades del género, y cómo no va a ser, también con la madurez que ha ganado el autor a través de sus anteriores placas discográficas.

Psalmos: Una Genuflexión al Infortunio

Un álbum que ha sido catalogado como el mejor de su carrera (hasta el momento) por su propio autor. Fue una experiencia catártica donde éste mismo pudo reflejar algunas emociones que narran la decadencia del ser humano en un estado de coma en abundante tristeza y miseria.

A lo largo de 12 tracks, Psalmos es un reflejo de delicados arreglos de cuerdas, compases armónicos, percusiones desequilibrantes, además de teclados y pianos tenues en tonos melancólicos. Asimismo, una voz que se fragmenta al palpar cada palabra que nubla la mente del ser mientras éste busca un culpable de su infinito malestar.

Lamentable, track 1, da apertura a esta búsqueda interminable del deseo de felicidad que se podrá encontrar a través del ¿suicidio? Donde sutiles riffs y melodía especialmente orientada al piano rock, desnuda la canción en el minuto 2:00 con el acompañamiento del segundo verso.

Dicho por José Madero, Lamentable es la canción más lúgubre del álbum dado por la oscuridad que tiene líricamente.

El barandal del balcón me hace entrar en razón. No es que tenga valor, la caída es peor…

Lamentable, track 1.

Una efusiva tonada de vals dimensiona la inseguridad personal en cualquier acto de afecto emocional para evitar ser herido. Violencia, track 2, nos regala esta perfecta balada progresiva en una lúgubre introducción del álbum.

Con palabra de honor, sonreírle a mi alrededor mas ese no soy.

Violencia, track 2.

La decadencia del ser humano está basada en nunca sentirse suficiente ni para él mismo ni para los demás. Chambelán (Nunca Fui), track 3, enmarca a la perfección la horrible sensación del querer ser feliz en momentos pocos favorables en la vida cotidiana.

La terapia es un placebo, mas me enseña a ser.

Chambelán (Nunca Fui), track 3.

La dicha de encontrar a la melancolía como una adicción es un punto de inflexión para Psalmos. O Discordia, track 5, es desequilibrante porque la voz del autor se quiebra en la obstinación de encontrar una razón de su infortunio.

O Discordia se desenvuelve en baterías y percusiones que hacen destacar a los tenues arreglos de cuerdas acústicas del momento 2:42, en un intento inquietante de crear una montaña rusa de emociones fuertes.

Yo traté, traté de darte lo que estaba en mi poder. Te puse todo mi universo a tus pies…

O Discordia, track 5.

Hay algo que no se le puede cuestionar a José Madero, por ejemplo, esa pequeña inquietud de querer experimentar e indagar en sonidos nuevos y novedosos para él -una prueba de ello, es su álbum titulado Alba-. Sin Ampersand, track 6, nace a partir de una base minimalista de beats influenciados al género electropop además de un solemne piano a cargo de Rodrigo Monfort.

Tienen que acabar estas canciones míseras. Cabeza arriba y sentirme capaz, no volver a cantar jamás…

Sin Ampersand, track 6.

El desenlace del álbum funciona de maravilla aunque este viene acompañado de contrastes fúnebres. SSDD, track 9, es un grito desesperado por querer salir del limbo de una tétrica soledad y un malestar indefinido.

SSDD junto a Padre Nuestro son las canciones más rockeras, por así llamarlo, de Psalmos. Éstas mismas se desarrollan en guitarras enérgicas que evocan una de las mejores cualidades musicales que le caracterizan a José Madero.

De todo esto yo ya me cansé, prometo que mañana estaré bien

SSDD, track 9.

El ser humano es capaz de dejar todo a la suerte, otros tantos son escépticos ante el azar de una fuerza engañosa. Cara o Cruz, track 10, hace alusión a ese hecho de querer hacer un volado para cualquier situación que genere una mínima luz de esperanza.

Cara o Cruz reúne cada elemento sonoro que se logra apreciar minuciosamente en cada canción del álbum. Asimismo, la canción también fue coescrita por Andreas Ötsberg.

Si cae «cara», bastará esta pieza de metal. Si es «cruz», tú y yo hasta el ataúd

Cara o Cruz, track 10.

El idolatrar a otro ser humano es un acto casi suicida, dado que estás a expensas de satisfacer tus propias expectativas con un falso espejismo. La Dama y el Moribundo, track 11, es la canción que engloba íntimamente cada fragmento del álbum.

Su cuerpo era mi templo, se convirtió en prisión.

La Dama y el Moribundo, track 11.

La aceptación es el punto de declive del sujeto en cuestión. Imposible, track 12, es la única luz o rayo de esperanza que se ve en la oscuridad del álbum. A través de una suave guitarra acústica, el sujeto firmemente y con una voz al punto de quiebre acepta lo siguiente:

Dicen que nada es imposible.

Imposible, track 12.

Psalmos es un álbum que no busca rosar la perfección ni mucho más, el álbum por si solo se ofrece para ser un acompañante para una infinita tristeza o soledad. Justo como lo menciona su autor: «La tristeza necesita compañía«.

La Doble V está conformada por: Gerardo Arizpe, Rodrigo Monfort, Germán Gallardo, Muela y Federico Caballero. En los coros encontramos a: Sofía Renee Jiménez y Valeria Canavati mientras que el disco fue producido por: Flip Tamez.

Es un paso certero que da José Madero en su carrera como solista, fácilmente se puede notar esa madurez musical (no absoluta) en todo Psalmos. Y si eres de esos escuchas minuciosos, encontrarás pequeños fragmentos musicales de cada álbum que ha lanzado él a lo largo de cuatro años en este LP.

Cuando realmente se habla de música creada por José Madero, se van a rescatar cosas buenas y malas, como con casi todos los artistas. Mas él tiene el infortunio que siempre lo linden con acciones o declaraciones polémicas que al final, la gente que no lo conoce tanto siempre lo va a tachar por esos mínimos y banales detalles.

Por otro lado, también tiene a los escuchas más fieles y acérrimos que cualquier artista pudiese desear, éstos son capaces de viajar hasta el otro lado del mundo sólo para volverlo a ver en otro concierto. Él siempre entrega proyectos de calidad y sus fans siempre lo apoyan, un ganar-ganar en todo su esplendor.

Finalmente, Psalmos es un álbum estandarte que cualquier persona puede escuchar y, ésta encontrará canciones donde pueda refugiarse cuando todo salga mal.

Calificación: ocho.nueve

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